sábado, 2 de noviembre de 2019

Viajar de norte a sur.


Es cosa de admitir, de cerrar puertas que siempre han estado abiertas. Es tiempo del estremecimiento, de tocar la pared con la punta de los dedos y convencerse de que eso siempre ha estado ahí.
Se trata de creer. ¿Se trata de creer? Hay azul en todos los recuerdos, hay azul en toda esta distancia, en el reflejo de tu cuerpo al despertar. En la ínsipida-absurda-irrelevante distancia.
Alguien regresa. Alguien golpea los nudillos contra la ventana. Alguien bordea la vereda y espera. Es cosa de admitir. De mantener toda puerta, toda ventana, todo cerrojo. Es cosa de estremecimiento, de tardes de lluvia que no cesa, de recordar el último golpe de llovizna. Reconocer. Perder la cuenta. Cerrar.
Latir es a menudo otro verbo. Un paisaje que se diseca a la distancia. Salir de este letargo, convertirse eventualmente en una nube.
Salir de este letargo. No abrir las puertas. Se trata de creer. De no creer. Del azul en la ínsipida-absurda-irrelevante distancia.

Recuento



Los pasos que no dimos

todos aquellos instantes que no fueron

el silencio que se quedó sin compartir

y lo que no vimos

lo que no volvió

y creímos perdido

lo que surgió de la niebla

aquello que jamás compartimos

toda la palabra “asfixia”

y todo el golpe de verde que no fuimos

así la vida

la obviedad

el espacio entre dos

el “ya llegará alguien” que jamás sucedió

que nunca

que jamás

sucedió.

Derrota.

Trabajo en una clínica de rehabilitación de adicciones en la que además de psicoterapia se aplica el programa de los 12 pasos de Alcohólicos Anónimos; cuatro años ahí me han ayudado a conocer cómo trabaja este programa y cómo se puede aplicar no solo al alcoholismo, si no también a la propia vida. El primero de estos 12 pasos incluye algo conocido como la "derrota", que no es otra cosa que admitir que no se tiene control sobre una sustancia, una persona o un "algo"; este año me ha costado mucho trabajo admitir mi derrota, ante mi ex; ante la vida que me está tocando vivir; ante mis debilidades; antes el rechazo; ante el estancamiento; ante los demás seres humanos; ante la soledad. Tengo pequeños avances y luego retrocedo un poco; pasos cortos y muy, pero muy lentos y momentos de parálisis. Soy muy dura conmigo misma, lo sé yo, y lo sabe mi psicóloga, pero hoy estoy teniendo un momento de compasión y necesito admitir que tengo derecho a no ser un robot; a equivocarme, sí, una vez más; a volver a sentir ansiedad; a volver a ilusionarme y a desilusionarme dos días después; porque después de todo, al fin estoy hablando de cómo me siento, y eso es un avance, ¿no? Creo que lo que trato de decir es que hoy me derroto ante la idea de la perfección; ante la idea de no cometer errores; ante la imperiosa necesidad de ser siempre coherente; me derroto ante mi implacable juez interno; a fin de cuentas ya me ha tocado llorar, ¿qué más da una vez más?

martes, 29 de octubre de 2019

Primer paso (septiembre 2019).




Por la ranura entra la luz
dicen
pero ahora solo transmina lento el dolor
el retroceso
la caída
ese espacio muerto
en el que no sé quién fui
en el que no sé quién soy ahora.

Por la ranura entra la luz
dicen
pero la oscuridad también se cuela
y sangras
te vacías
desapareces.

Quisiera negar que de nuevo estoy rota
y que el miedo ha vuelto
que no hay ranuras
ni espacios que llenar
pero lo cierto es que
el miedo
la tristeza
y la furia
hoy me habitan
y duele cada grieta.

Breathe me





Pasamos la vida respirando
respiración lenta
pausada
sincronizada
atentos a la respiración
lenta
pausada
en sincronía
“respira profundo”
“respira lento”
“respira y suelta”
concentrados en la respiración
“suelta el aire”
“inspira”
“expira”
pensando en nuestra respiración
“agitada”
“lenta”
pasamos tanto tiempo respirando
queriendo respirar
tratando de volver a respirar
y lo cierto es que duele
cuando no se encuentra el motivo para hacerlo.

(20 de septiembre de 2019)

Candelabros




La presa más fácil es la que termina cazándote
devorando cada parte de tu carne
dañando toda membrana
comiéndose tus sueños
el dulce aroma de tu felicidad

La presa más fácil es la que espera
que cierres un instante los ojos
y confíes
y pienses en el futuro
para lanzarte a la calle
sin una pizca de esperanza
ni una brizna de futuro entre las manos.


(20 de septiembre de 2019)




lunes, 22 de julio de 2019

¿Te acuerdas?


La noche llegó en tu corazón, tú regresaste.

Rastro de alas dolorosas, de límites caídos al agua.



—¿Te acuerdas?— dijiste quitándote los guantes.



—¿Te acuerdas?— dijiste abriendo los ojos.
José Carlos Becerra.


La noche llegó en tu corazón
y se coló en el mío 
al final fue lo único que quedó de ti
la oscuridad
el miedo
la tristeza
el frío.

Fuimos todo
y como todo nos desvanecimos
lancé mis quejas 
formulé teorías
me rompí
volví a romper esos fragmentos
y del polvo volví a reconstruirme.

Sigues cerca
en la lluvia que pocas veces llega
en la música que aún suena
en cada recuerdo de otra vida.

Sigues
un espejismo
el ayer
un sentimiento que ha quedado detenido.

Sigues
en la luz que de a poco se abre paso
sigues
¿te acuerdas?
el olvido llega
¿te acuerdas?
fuiste
ya no eres.


Es marzo otra vez

 Es marzo otra vez. Se acumuló la vida. La ansiedad siguió. El home office terminó por agotarnos. Odiamos a los idiotas del Covid. Sentimos...