Uno siempre está a punto de cruzar un frontera
de dar el salto
el último
el definitivo
uno siempre está huyendo
fingiendo que no huye
y, sin embargo,
los pasos siguen
los pasos viajan
los pasos acercan
al lado más impenetrable de la luna.
lunes, 25 de noviembre de 2019
martes, 19 de noviembre de 2019
Correr es un verbo, y duele
Uno
no puede correr por mucho tiempo.
El
más leve roce se vuelve escalpelo.
El más leve roce
el leve roce.
No saber si estoy llegando
o si la lenta teatral absurda huida continúa.
Sobre las baldosas un grillo canta.
Es la estación del año en la que todo está perdido.
¿Qué sabemos del perder?
¿Qué sabemos del escalpelo?
¿Qué del más leve/ínfimo roce?
Uno no puede correr más allá del tiempo
perpetuar la huida
el leve/absurdo roce
el golpe del pie al caer al piso
el balance
la curvatura/arco del pie/de esta historia
en la que el escalpelo el golpe el roce no
significan nada.
Uno no puede pasarse la vida huyendo
abriendo-cerrando
puertas que no
abriendo-cerrando
ventanas que no.
El más leve roce
la sangre que escurre escuece anega
la teatral huida
del que estaqueado a mitad de la nada
cree que se ha salvado.
lunes, 18 de noviembre de 2019
Adele
Sonaba una canción de Adele
y yo sentía que mi corazón estaba roto
"No olvidaré esta canción", pensé,
y en el justo instante en que preparaba mis memorias
un movimiento de tu mano presionó el >|.
La canción se perdió en la noche
mi corazón siguió latiendo
pero una grieta guarda tu nombre.
sábado, 2 de noviembre de 2019
Viajar de norte a sur.
Es cosa de admitir, de cerrar puertas que siempre
han estado abiertas. Es tiempo del estremecimiento, de tocar la pared con la
punta de los dedos y convencerse de que eso siempre ha estado ahí.
Se trata de creer. ¿Se trata de creer? Hay azul en
todos los recuerdos, hay azul en toda esta distancia, en el reflejo de tu
cuerpo al despertar. En la ínsipida-absurda-irrelevante distancia.
Alguien regresa. Alguien golpea los nudillos contra
la ventana. Alguien bordea la vereda y espera. Es cosa de admitir. De mantener
toda puerta, toda ventana, todo cerrojo. Es cosa de estremecimiento, de tardes
de lluvia que no cesa, de recordar el último golpe de llovizna. Reconocer.
Perder la cuenta. Cerrar.
Latir
es a menudo otro verbo. Un paisaje que se diseca a la
distancia. Salir de este letargo,
convertirse eventualmente en una nube.
Salir de este letargo. No abrir las puertas. Se
trata de creer. De no creer. Del azul en la ínsipida-absurda-irrelevante
distancia.
Recuento
Los pasos que no dimos
todos aquellos instantes que no fueron
el silencio que se quedó sin compartir
y lo que no vimos
lo que no volvió
y creímos perdido
lo que surgió de la niebla
aquello que jamás compartimos
toda la palabra “asfixia”
y todo el golpe de verde que no fuimos
así la vida
la obviedad
el espacio entre dos
el “ya llegará alguien” que jamás sucedió
que nunca
que jamás
sucedió.
Derrota.
Trabajo en una clínica de rehabilitación de adicciones en la que además de psicoterapia se aplica el programa de los 12 pasos de Alcohólicos Anónimos; cuatro años ahí me han ayudado a conocer cómo trabaja este programa y cómo se puede aplicar no solo al alcoholismo, si no también a la propia vida. El primero de estos 12 pasos incluye algo conocido como la "derrota", que no es otra cosa que admitir que no se tiene control sobre una sustancia, una persona o un "algo"; este año me ha costado mucho trabajo admitir mi derrota, ante mi ex; ante la vida que me está tocando vivir; ante mis debilidades; antes el rechazo; ante el estancamiento; ante los demás seres humanos; ante la soledad. Tengo pequeños avances y luego retrocedo un poco; pasos cortos y muy, pero muy lentos y momentos de parálisis. Soy muy dura conmigo misma, lo sé yo, y lo sabe mi psicóloga, pero hoy estoy teniendo un momento de compasión y necesito admitir que tengo derecho a no ser un robot; a equivocarme, sí, una vez más; a volver a sentir ansiedad; a volver a ilusionarme y a desilusionarme dos días después; porque después de todo, al fin estoy hablando de cómo me siento, y eso es un avance, ¿no? Creo que lo que trato de decir es que hoy me derroto ante la idea de la perfección; ante la idea de no cometer errores; ante la imperiosa necesidad de ser siempre coherente; me derroto ante mi implacable juez interno; a fin de cuentas ya me ha tocado llorar, ¿qué más da una vez más?
martes, 29 de octubre de 2019
Primer paso (septiembre 2019).
Por la ranura entra la luz
dicen
pero ahora solo transmina lento el dolor
el retroceso
la caída
ese espacio muerto
en el que no sé quién fui
en el que no sé quién soy ahora.
Por la ranura entra la luz
dicen
pero la oscuridad también se cuela
y sangras
te vacías
desapareces.
Quisiera negar que de nuevo estoy rota
y que el miedo ha vuelto
que no hay ranuras
ni espacios que llenar
pero lo cierto es que
el miedo
la tristeza
y la furia
hoy me habitan
y duele cada grieta.
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